
Volvo ÖV4: el comienzo a cielo abierto de una historia automovilística sueca
1927: la idea de Gabrielsson y Larson se hace realidad en Göteborg
El primer Volvo fabricado en serie era abierto, de carrocería alta y basado en una tecnología probada. Con el ÖV4, Assar Gabrielsson y Gustaf Larson sentaron las bases de algo mucho mayor de lo que ellos mismos podían imaginar. Hoy, los coches conservados dan testimonio del trabajo artesanal que había detrás de la industria.
Traducido del sueco con ayuda de IA.
El 14 de abril de 1927, el director comercial Hilmer Johansson sacó de la fábrica de Hisingen, en Göteborg, el primer Volvo fabricado en serie. El coche era un ÖV4, un turismo abierto de cuatro plazas con radiador vertical, faros independientes y una capota plegada detrás del habitáculo. Lo que cruzó el umbral de la fábrica no era ninguna revolución técnica. Lo extraordinario era que la idea de un coche construido en Suecia se había convertido en un producto que vender.
El Volvo ÖV4 del año modelo 1927 es el punto de partida de esta historia. Su denominación significaba vehículo abierto con motor de cuatro cilindros. El nombre «Jakob» se utiliza a menudo para referirse al modelo, pero originalmente estaba vinculado a uno de los prototipos. Es una pequeña distinción que merece mantenerse cuando se presenta el coche como el primer Volvo.
Dos hombres y una red de talleres
Assar Gabrielsson procedía de SKF y aportaba la visión comercial. Gustaf Larson era el ingeniero capaz de transformar las ambiciones en planos, selección de materiales y trabajo de fabricación. A mediados de la década de 1920 impulsaron el desarrollo de prototipos y buscaron la manera de llegar a la producción en serie. El apoyo de SKF resultó decisivo y la fabricación se estableció en Lundby, en Hisingen.
La idea no era que cada pieza tuviera que inventarse o fabricarse dentro de una misma fábrica. Volvo se estructuró en torno a una red de proveedores y talleres. Los motores procedían de Pentaverken, en Skövde, mientras que componentes y trabajos artesanales de distintas procedencias confluían en el montaje en Göteborg. Detrás de los conocidos nombres de los fundadores había personas que ajustaban cojinetes, enderezaban chapa y comprobaban que las piezas realmente funcionaran juntas.
El mercado sueco ya contaba con abundantes coches importados. Por tanto, un nuevo fabricante necesitaba ofrecer algo más que orgullo nacional: el coche debía resistir las carreteras de la época y ser fácil de mantener. El ÖV4 fue el comienzo, pero la carrocería abierta limitaba su utilidad durante buena parte del año. Ya en 1927 se incorporó el PV4 de carrocería cerrada.
Tecnología probada bajo unos guardabarros altos
El ÖV4 se construía sobre un chasis independiente. La carrocería combinaba un armazón de madera con chapa, un método de trabajo en el que la carpintería y la chapistería eran tan naturales como el montaje mecánico. Su diseño se asocia al artista Helmer MasOlle, que también participó en los primeros vehículos de pruebas.

Su aspecto pertenece claramente a los años veinte: carrocería estrecha, acceso elevado, estribos entre los guardabarros y grandes ruedas. El parabrisas vertical y la capota ofrecían una protección básica frente a las inclemencias del tiempo, no el aislamiento que un propietario de Volvo de épocas posteriores daría por sentado. La sencillez del habitáculo habla de un tiempo en el que viajar en coche exigía tanto vestirse de acuerdo con el tiempo como prepararse de antemano.
Bajo el capó había un motor de cuatro cilindros y válvulas laterales que giraba a bajo régimen. La fuerza llegaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual. Los ejes rígidos y las ballestas eran soluciones bien conocidas por los talleres. No había motivo para hacer que la construcción resultara más extraña de lo necesario a quienes debían mantener el coche en marcha.
Los frenos actuaban sobre las ruedas traseras, un importante recordatorio de la edad del coche. El ÖV4 no debe juzgarse como un automóvil moderno vestido a la antigua. Las distancias, la elección del recorrido y la anticipación deben adaptarse a su construcción, especialmente cuando circula entre el tráfico actual.
Un coche para otra vida cotidiana
No hemos probado el ÖV4. Aun así, el uso para el que fue concebido dice mucho de su carácter: era un turismo para carretera y ciudad, no una máquina de competición. La modesta potencia del motor y la configuración del chasis pertenecen a un mundo del automóvil en el que la capacidad para desenvolverse por los caminos y la facilidad de reparación tenían mucho peso.

El precio de lanzamiento en Suecia era de 4 800 kronor en 1927. Eso difícilmente lo convertía en un bien habitual en los hogares. Ser propietario de un coche implicaba, además, revisiones, engrases y ajustes periódicos que los conductores actuales suelen dejar en manos del taller. Para aquellos primeros propietarios, el contacto con la mecánica del coche era mucho más directo.
La historia conservada exige rigor
La producción se quedó en 275 unidades durante los años 1927–1929. Por tanto, el ÖV4 no fue un éxito por volumen de ventas, pero su importancia histórica supera su cifra de producción. Demostró que la organización, los proveedores y el montaje podían formar un fabricante de automóviles capaz de funcionar.
Hay ÖV4 conservados en colecciones de museos, entre ellas la de Volvo. Sin embargo, no debería darse una cifra exacta de coches supervivientes sin un inventario actualizado. Tampoco debe describirse automáticamente un reluciente ejemplar de museo como un original intacto.
En cada coche concreto es necesario examinar el número de chasis, el historial de propietarios y la documentación de las restauraciones. El armazón de madera, la chapa de la carrocería, los instrumentos y los componentes mecánicos pueden haber sido reparados o sustituidos a lo largo de casi un siglo. Ahí reside precisamente buena parte de su fascinación: el ÖV4 es a la vez el punto de partida de una historia industrial y un objeto construido a mano, cuyos detalles aún conservan huellas de los talleres que hicieron posible el primer Volvo.
Fuentes
- Volvo Cars, Volvo ÖV4
- Volvo Group, Our history
- Björn-Eric Lindh, Volvo 1927–1977 (1977)
Haz preguntas sobre «Volvo ÖV4: el comienzo a cielo abierto de una historia automovilística sueca». Las respuestas se basan en los artículos de la revista.



